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Réponse des Femmes – Agnès Varda

Película: Résponse des Femmes – Agnes Varda 

Link: https://www.youtube.com/watch?v=xlrZIbwPZI8

Textos elegidos:

  • D’angelo – La experiencia de la corporalidad en imágenes.
  • Buttler – Actos performativos y constitución del género
  • Preciado-  Género y performance 
  • Scott  – Experiencia

Palabras claves: Feminismo – Cuerpos – Mujer – patriarcado – género.

Extracto:

El corto documental de Agnes Varda, nos interpela como espectadores con la pregunta de: ¿Qué es ser una mujer?. Esa respuesta dicha por la boca misma de las mujeres, nos lleva a replantearnos la idea, la concepción de lo que significa para la sociedad en la que vivimos el papel de la mujer.

Ese papel que nosotras cumplimos, generamos más allá de la opinión masculina de lo que debe ser una mujer: madre, esposa, amiga, amante, etc.

Es un mensaje a un momento donde se generaba la tercera ola del feminismo, pero también es una reflexión exteriorizada de ese concepto.

Analisis

En una sociedad patriarcal donde se lucha por cambiar la generalización misma del concepto de hombre universal, las mujeres intentan reescribir esa historia pero a su vez, en la modernidad, se deja de lado ese concepto que tenemos de la mujer, cuando hoy en dia los géneros no están arraigados a lo que muestra el cuerpo en sí. 

En las sociedades patriarcales,  se da por sentado qué es ser una mujer y el papel que debería cumplir. 

Este concepto claramente es creado, desde tiempos inmemorables, por una concepción básica patriarcal, y no por nosotras.

A medida que se fueron sucediendo las olas de feminismo, se pudo empezar a cambiar el eje de la cuestión de que es ser una mujer, pero también se fue generando nuevas preguntas.

Pero más que preguntas se necesitaba escuchar las respuestas de este asunto en boca de mujeres. Varda refleja eso no solo en el título, si no también en las preguntas básicas que apuntan que son de algún modo universales. 

¿Qué es ser una mujer?. Varda parte de un grupo de mujeres, en sus diferentes edades, y sus diferentes rasgos. Esta representación o este grupo, si lo analizamos dentro de una concepción feminista actual quizá lejos a la que se entendía o mismo entendía Varda, entra en cánones de belleza, así como también dentro de una heterogeneidad que quizá no represente del todo a la mujer francesa de los años 70.

¿Qué nos hace ser mujeres más allá de pensar diferente? Quizá no somos conscientes de que decir que pensamos diferente al hombre nos encasilla en situaciones triviales. Entender que pensamos igual nos llevará a romper esa brecha de género.

Entonces las mujeres del corto proclaman que pensamos diferente, o quizá pensamos diferente porque ellos esperan que pensemos en la maternidad y en las tareas domésticas. El cuerpo no nos define únicamente como mujer, pienso yo como persona que acepta a la comunidad trans, pero no se notaría tanto en el corto, quizá por el contexto histórico del mismo.

Preciado citando a Joan Riviere destaca que la feminidad es una máscara. Es una performance social que nos ponemos desde que nacemos imitando la práctica que vemos a nuestro alrededor.

Judith Butler tomando como referencia la famosa frase de Simone de Beauvoir, “ Mujer no se nace, se hace” plantea que el género no está definido en sí mismo por el sexo, y si no que se construye desde la experiencia. 

Somos animales sociales, y todo ese contexto en el que crecemos nos va moldeando psicológicamente, desde cómo debemos ser como personas, a cómo debemos vivir nuestro género y sexo. 

Aprendemos por medio de actos, aprendimos a cómo comportarnos cómo mujeres repitiendo patrones que aprendieron nuestras madres, abuelas, etc. 

Somos la construcción de un género, construido por siglos. Scott dirá que la experiencia reproduce sistemas ideológicos dados, que se asumen como hechos de la historia que hablan por sí mismo.
El cuerpo entonces se convertirá en un portador cultural, creado por la experiencia colectiva. Butler  indica que  esta realidad de género sea de modo performática es porque es real a medida que es actuada. Entonces todos esos modismos, actos, y gestos serán esperados por la sociedad para cumplir así también con los conceptos de femenino y masculino.

Aun así esa experiencia no representará conceptualmente a la mujer actual.

Scott, trabaja este sentido desde el trabajo de Judith Newton, esta experiencia colectiva de las mujeres ayudó a poner en puesta en común las críticas que le hacemos a la sociedad. Pero esta experiencia colectiva deja en claro que dentro de la unificación del mensaje se deja afuera a las diferentes, a esas mujeres que no llegamos.

Como pasa en la mayoría de las manifestaciones sociales donde se utiliza una voz unificadora de problemas sociales que apañan a ese grupo, se suele dejar afuera a las minorías, no tanto porque estas no tengan una voz propia, sino porque no logran llegar a los mismos niveles de exposición que los grupos más grandes. 

Entonces tenemos a grupos de minorías de mujeres donde sus problemáticas no van a ser las mismas que los grandes grupos, porque su contexto social no es el  mismo, ya sea económico, étnico o hasta incluso sexual. No podemos caer en la ignorancia de no representar a las mujeres pobres, a las trabajadoras sexuales, mujeres trans,  o a las mujeres en el oriente, porque ellas también son mujeres con problemáticas que abarcan mucho más que la idea conceptual de mujer.

Una única voz como totalizadora, no puede representar a todas.

Angelou destacó que el cuerpo es el lugar de producción de sentido, sobre las imágenes de otros cuerpo. ¿Y qué representación tienen esos cuerpo elegidos por Varda para representar el mío?

La experiencia que creamos de nuestros propios cuerpos, también la tomamos de otros.

Esa idea de corporalidad femenina se va a construir dentro de una experiencia social-cultural donde hay una expectativa prefijada de lo que es ser mujer. 

El género es parte de la experiencia. Lo diferenciamos de la idea que sexo es igual que genero. Este es una representación construida por la experiencia social. Y quienes no lo cumplen son castigados. Hoy en día con actos de lesbofobia, transfobia, etc.

La idea de género es creada por actos que nos representan. No hay una esencia que signifique que es ser mujer en el acto de lo performativo. Pero también vemos encasillados conceptos “femeninos” en las personas trans, y travestis. 

¿Porque la mujer debe ser sensible, delicada, cuidada en su apariencia? Se siguen repitiendo preconceptos. De igual manera algunas mujeres lesbianas toman una forma masculina como representación de sus gustos sexuales.

Según Preciado, la feminidad puede ser asumida y llevada como una máscara, pero al mismo tiempo para disimular la existencia de la masculinidad y para evitar las represalias. Entonces puede ser que ese concepto de la mujer lesbiana imitando la masculinidad, no sea otra cosa que el querer imitar solamente por miedo a ser diferentes, y adoptan una actitud masculina para la naturalización de su deseo. 

La representación de esas mujeres, en el documental,  asumiendo la representación de la totalidad va generando la idea de sororidad. Esa unión entre mujeres que nos hace apoyarnos.

Quizá Varda a eso apunta con esa representación. Yo soy única, pero a la vez soy todas. 

Buttler, vuelve a tomar otra frase, pero ligada al feminismo:” Lo personal es político”, para plantear que  todo problema personal, de cada una de las mujeres del movimiento feminista, se vuelve de forma política un estandarte para este. Porque todo pedido de solución a una problemática nace justamente de la necesidad personal de una mujer. 

Las decisiones personales sobre la maternidad, hoy en día repercuten en lo social. Se logró entender en parte que las decisiones únicas repercuten en lo colectivo. Sí se logra decidir sobre el aborto legal, menos mujeres morirían.

En el corto la voz del hombre en off, como la voz de la sociedad, nos aclara que servimos para dar hijos, porque una mujer sin maternidad no es una mujer.

Obviamente hoy no pensamos en ese término, aunque algunos sí. Una mujer puede ser mujer sin la capacidad de gestar, una mujer puede no ser madre, y eso no la hace menos que sus pares.

Nos creamos, crecemos dentro de una sociedad donde la mujer debe ser dadora de hijos, amante, etc. Ese mensaje constituido por una sociedad patriarcal, deja en claro nuestro propósito en el mundo. Por eso Varda, pregunta: ¿Todas las mujeres quieren ser madres?

Da pie al debate, que si bien hay casos que no quieren ser madres, hay otras que quieren serlo pero sin importar los conceptos sociales. La maternidad tiene que ser deseada por ese cuerpo, y no una imposición social.

No desear una maternidad hace que otras mujeres crezcan en otros ámbitos personales, por ejemplo en sus carreras y eso no las hace menos mujeres que el resto.

Pero pareciera que cada cuerpo gestante tiene que elegir qué hacer con él en el tiempo y forma con su reloj biológico y social. Aún está al visto, o raro, ser madre después de eso 40 años de edad.

Somos un envase que genera otros cuerpos, pero con una fecha de vencimiento. 

Pero ahí también las mujeres del corto se cuestionan: ¿Entonces el hombre puede ser hombre sin pasar por la paternidad? Claramente sí, porque no se cuestiona a nivel sociedad en ningún momento eso. 

No se cuestiona si el hombre puede dejar de ser padre, aunque sea significativo el abandono de padres a hijos en comparación con una mujer. ¿Eso nos hace diferentes a hombre? ¿Qué rara vez una madre abandone a sus hijos? 

Pareciera que nuestro cuerpo para la sociedad se desdobla en dos: Por un lado somos madres, por otro somos amantes.

Las mujeres del documental, también las que son entrevistadas en la calle, plantean de que porque tienen que esconder “su sexo” si no es para vender o provocar.
El estar desnudas en el film, ellas mismas dicen, no es para provocar, o para placer visual, sino que una expresión artística. Plantean que desde chicas nos dicen que escondamos el cuerpo, pero cuando son grandes le dicen que muestren las piernas porque al cliente le gusta. 

Obviamente nos muestran publicidades de la época donde venden productos que poco tienen que ver con lo que realmente quiere vender, pero creo que por triste que sea aún hoy sigue siendo igual en algunas publicidades. Asimilamos el producto unicamente por la acción de la persona que está en ella, en este caso que nos muestra varda, una mujer desnuda de espaldas con tacos, que vende un escritorio. 

Somos producto de placer, no sólo para nuestra pareja, para la visión del hombre, sino también para vender productos. Somos una exposición pública de lo prohibido pero conocido, de lo que nos queremos convertir o de lo que fuimos. 

Ese deseo que debemos emanar tiene un tiempo de vencimiento. Solo la mujer de cuerpo hegemónico en sus 20 va a dar ese placer visual. Las demás debemos convertirnos en madres o pasar a categorías residuales de mujer.

A su vez ese cuerpo desdoblado debe esconder su pudor. No mostrar su cuerpo, porque es pecado que puede generar actos violentos y perversos. Escondemos el cuerpo por miedo al qué dirán, pero si en todas nuestras libertades ganadas queremos mostrarlo somos personas carentes de moral. 

Nos someten a limitaciones que desde muy chicas no llegamos a entender. Limitan nuestra visión del mundo desde la elección de color de nuestras ropas, nuestros juguetes, nuestras profesiones a futuro y nuestros debates del porqué es así.

Nos juegan la mentalidad desde varios ángulos. Porque no hay que olvidar que esta sociedad además de patriarcal no deja de ser católica, manejando así nuestra moral de lo que está bien y esta mal.  Esos cuestionamientos sobre nuestros cuerpos vienen de una religión, o varias religiones, que oprimen a la mujer y durante años marcaron la diferencia de nuestros cuerpos no solo en su concepción divina de como se creo el mundo, al ser solo una parte del hombre ( una costilla de Adán), si no también desde mencionar que una mujer libre es una bruja.

Una niña en el corto rodeada de otros niños comenta que esto va a cambiar, y esa es la esperanza que tenemos las feministas no importa el año en el que vivamos. Varda también creía que todos esos prejuicios e impedimentos por ser mujer iban a cambiar. 

Pero por lo menos podemos creer que ella empezó a ver un nuevo cambio, otra ola del feminismo.

Pero es ahí donde para finalizar plantea que no debemos avergonzando de quienes somos. Que nuestro cuerpo es un ámbito de nuevas batallas, y que no estamos en el mundo para complacer al hombre.

La referencia de que habría que volver a redefinir el concepto del amor, quizá me hace pensar que se refiere a lo que es ser mujer a la hora de amar. Pero este documental lo plantea desde un lado heteronormativo, donde el amor es únicamente entre hombres y mujeres. 

Varda no contemplo otro tipo de relaciones, sobretodo al momento que diferencia el grupo de mujeres contra el de hombres, como si el amor solo viniera por el lado heterosexual. 

Amor es amor en cualquier tipo de relación, lo que cambia es la forma de relacionarse. Ya no estamos atados al cuerpo, al género, sólo sentimos a la persona que está a nuestro lado. Se podría decir que somos más libres de a quien amar, sin pudor, porque en la época en que se realizó el corto también existían estos conceptos pero cada uno lo hacía en el ámbito de su hogar. 

Entonces volvemos a la concepción de que lo personal es político hasta en la manera de amar.

Deseamos amar públicamente como amamos en la intimidad, porque entendemos que somos libres en la elección que tome nuestro cuerpo de a quién amar.

A modo de conclusión final quisiera remarcar la difícil tarea no solo en el momento en el que fue concebido el documental, si no en la actualidad, que mostrar a un grupo de mujeres nunca va a poder representar a las mujeres en su totalidad, porque siempre van a quedar mujeres que no entran en las categorías o no tienen las mismas problemáticas que las mujeres en general.

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