Escritos,  Feminismo,  Femme

Ese señor nunca me quiso

Ese señor grande que estuvo ahí desde que a mí madre le dijeron que era una nena por mís genitales en una radiografía, nunca me quiso.
Cuando era chica y no me dejaban jugar a la pelota, trepar árboles, putear, escupir y querer ser yo, él me miraba desde lejos desaprobando mis actos.
Ya de adolescente quise empezar a disfrutar de mí cuerpo, pero aunque no era muy femenina para lo que él quería …estaba mal igual que decida yo como usar mí cuerpo y que sus secuaces, soldados de su religión, no lo dispusieran. Y aunque me negaba, siempre había situaciones en las que sus soldados tomaban el control. Y yo callaba.
De grande vi muchas veces como mí vida, y la de muchas mujeres a mí alrededor, eran aplacadas por el señor. Estaba mal querer un sueño, querer ser algo para lo que no habíamos sido creadas. Somos un producto de reproducción. Somos alguien que le sirve a los soldados, somos algo muy simple: objetos que obedecen.
No quise seguir las reglas, y él muchas veces me pasó facturas por eso. Burlandose de como yo, pobre ingenua, quería tener el control de su vida.
El señor no va a durar por siempre no? Mis sobrinas ya lo conocen? Mí ahijado también?
Cómo vivieron mí mamá y mís abuelas con este señor a sus espaldas?
Algún día me dejará? Mostrará finalmente su cara, sus intenciones? Dejará de ser una sombra que me persigue noche, y día, e jnuso en mía sueños ?
Porque yo solo se su nombre: PATRIARCADO.

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